img389/1893/childrendownloadtrusthiqy7.gif  

El niño y el plan de salvación

por Betty S. de Constance

©2001 Fundación  Alianza

 
Articulo 1 de 5

¿Por qué hay niños que responden reiteradas veces a la invitación de aceptar a Cristo como Salvador?  

 En una ocasión estaba con un grupo de maestros en una conferencia de educación cristiana. Mientras almorzábamos, una maestra me hizo una pregunta.

 

—Hay algo que no entiendo —dijo ella—. En mi iglesia hay varios niños que responden cada vez que alguien hace una invitación para aceptar a Cristo como Salvador. No importa si es en un culto en la iglesia o en una clase de la escuela dominical o en un campamento, siempre responden. No sé cuántas veces se han “convertido”. ¿Por qué pasa esto con algunos?

 

Los demás maestros se unieron para expresar la misma inquietud y comenzamos a compartir opiniones al respecto. Fue evidente que era una preocupación entre todos ellos, y cuando pregunté sobre sus clases, la mayoría dijeron ser maestros de niños de edad escolar. Considero que las inquietudes expresadas por ese grupo de maestros son muy válidas. Creo que es importante que entendamos algo más a fondo sobre la manera en la cual el niño responde a esta decisión tan fundamental para su vida. Nuestra tendencia es de creer que el niño responde al plan de salvación de la misma manera que lo hace un adulto. Pero, en realidad, lo puede hacer solamente en su contexto de niño. Esta circunstancia hace que haya diversos factores que pueden ejercer una influencia sobre su manera de responder a la invitación de aceptar a Cristo como Salvador.

 

Trasfondo religioso

Un factor importante que debemos tener en cuenta es el trasfondo religioso que tiene el niño. Él puede venir de una tradición religiosa católico romana, en donde se utilizan términos similares a los que se usan en las iglesias evangélicas en cuanto a tener fe en Cristo, pero en donde nunca escuchó hablar de la salvación en términos de una relación personal con el Señor. En este caso, sus primeras respuestas pueden representar un mero reconocimiento de algo que ya ha escuchando antes, aunque de otra forma. Por otro lado, puede haber niños que vienen de un trasfondo en donde no hubo ninguna influencia religiosa y en donde absolutamente todo lo que escucha es nuevo. En ese caso, su respuesta puede ser nada más de que una indicación de que él quiere seguir aprendiendo estas cosas interesantes en este ambiente tan acogedor, con estas personas que son tan amables con él.

 

Las diferencias en la presentación del plan de salvación

Otro factor que puede estar en juego en la respuesta de los niños es la diferencia en las maneras en que se les presenta el plan de salvación. La mayoría de los conceptos relacionados con este tema son simbólicos, y la forma de presentárselos al niño también es simbólica. Por ejemplo, muchas veces se utiliza para ello los colores del “Libro sin Palabras”. Quizá esta presentación ha sido la única que el niño haya escuchado hasta ahora. Pero en otra ocasión escucha otra presentación utilizando otros símbolos: por ejemplo, se le muestra el dibujo de un corazón con una puerta que se abre y se le dice que esto simboliza la entrada de Cristo en el corazón. En la forma tan literal de pensar del niño, es fácil entender cómo él puede creer que se le está pidiendo dos decisiones diferentes. Como no entiende muy bien el simbolismo en ninguno de estos dos casos, por las dudas, él responde a la invitación en ambos.

 

Diversas motivaciones

El niño siempre va a reflejar en algún aspecto las influencias que tiene a su alrededor, y esta característica es parte de su forma de responder a la invitación de aceptar a Cristo como Salvador. Quizá la primera vez que levantó su mano era porque casi todos los otros niños que también lo hicieron eran sus amigos. No quería mostrarse diferente. Otra motivación puede estar relacionada con su amistad con el maestro. El niño está condicionado a obedecer a los adultos en todas las situaciones. En el caso de una clase o encuentro de niños, en donde el maestro es una persona simpática que le ha brindado una atención especial, es muy natural que responda positivamente a lo que esta persona le pida. Para él es inconcebible no levantar su mano, porque quiere agradar al maestro. También puede haber otras motivaciones. Una mujer me comentó cómo de niña ella siempre respondía a la invitación para recibir a Cristo. Me contó que en la escuela dominical a la que asistía siempre servían una merienda a los niños, y ella “no quería perderse el refresco”.

 

Conductas aprendidas

Algunos niños han participado desde pequeños en los cultos de su iglesia, en donde la invitación de aceptar a Cristo es una entre muchas otras. Es decir, la costumbre en su iglesia es de hacer invitaciones continuamente para responder a diversos llamados. Puede haber visto cómo la gente responde a llamados para la sanidad, para la llenura del Espíritu Santo o para la entrega de la vida para servir al Señor en las misiones. Él reconoce que responder a una invitación es una conducta aprobada, y, entonces, por esa razón también lo hace. Probablemente no tiene en claro por qué está respondiendo, pero igualmente levanta la mano o pasa adelante.

Páginas: 1 2