PADRES: CUMPLAMOS
Por Rev. Enrique Sánchez
A medida que va pasando el tiempo, vemos cómo la sociedad va cambiando los principios y normas que han existido desde un principio, y la va cambiando para su propia conveniencia.
Por ejemplo, ya el pecado no es pecado, mientras usted no le haga mal a nadie. Ya lo malo no es malo y lo llamamos bueno, las normas de urbanidad ya no existen, quedaron en el pasado.
Me acuerdo cuando yo estaba en el colegio a nivel elemental teníamos una clase de urbanidad en donde nos enseñaban cómo teníamos que comportarnos en la sociedad, cómo teníamos que saludar, cómo usar los cubiertos en la mesa, etc. Normas que todavía guardo y practico en la actualidad y algo que nos recalcaban y nos repasaban era el respeto a la mujer.
Me acuerdo mucho de la palabra cuando el profesor nos decía que teníamos que ser caballeros que si estábamos sentados y veíamos a una mujer parada teníamos que cederle nuestro asiento, pero desafortunadamente ya estos principios y normas no existen todo ha cambiado.
Según las sagradas escrituras, Dios creó primero al hombre, vemos en Génesis 2:7:
"Entonces Jehová formó al hombre del polvo de la tierra y sopló en su nariz aliento de vida y después dijo Dios: No es bueno que el hombre esté solo; le haré la ayuda idónea y mientras éste dormía, tomó una de sus costillas e hizo una mujer y dijo Adán, es ahora huesos de mis huesos y carne de mi carne, ésta será llamada Varona, porque del varón fue tomada".
No deseo que me malinterpreten y piensen que estoy en una posición machista, por el contrario, respeto a la mujer y le veo sus cualidades y en mi ministerio la mujer tiene un papel muy importante, pero como las normas se han cambiado, la mujer quiere ser como el hombre y con tristeza lo digo, muchas veces el hombre ha dejado su responsabilidad como hombre, delegando sus responsabilidades a la mujer.
Nos dice también la palabra de Dios en Efesios 5:23: "Que el marido es cabeza de la mujer, así como Cristo la cabeza de la Iglesia".
No queriendo poner a la mujer en un segundo plano, ni tampoco por debajo del hombre, pero lo que estamos viviendo en esta época es que al hombre se le ha olvidado y ha perdido su misión ante el hogar. Ya no quieren tener esa responsabilidad y la carga se la han puesto toda a la mujer.
Hoy por hoy el hombre no cumple con sus obligaciones, ni como esposo, ni como padre, recordemos el mandato de Dios, maridos amen a su mujer como a su mismo cuerpo. El que ama a su mujer, a sí mismo, se ama. La mujer es nuestra ayuda idónea, pero no la que tiene que llevar toda la carga. La responsabilidad tiene que ser nuestra. No cambiemos las normas, seamos los padres y esposos que Dios desea de nosotros.
Y en todo seguimos cambiando las normas y ya no cumplimos con los que nos ordena el Señor: que lo amemos sobre todas las cosas, con todo nuestro corazón y con todo nuestro ser, pero nuestros intereses están más en las cosas materiales y en el deseo de poseer cada día más. Se nos ha olvidado nuestro primer amor, el amor a Dios, nuestro Padre celestial, recordemos que dio su vida por nosotros. En esto ha demostrado su amor y desea que lo amemos de igual manera.
Dios me los bendiga, feliz Día de los Padres.
Rev. Enrique Sánchez
Iglesia Bautista de la Trinidad
Apopka, FL
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